{"id":61,"date":"2014-08-12T14:43:16","date_gmt":"2014-08-12T14:43:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.avancesde.com.ar\/iata\/?page_id=61"},"modified":"2014-09-01T15:41:36","modified_gmt":"2014-09-01T15:41:36","slug":"los-trastornos-alimentarios-en-la-historia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.bienestarasociacion.com.ar\/?page_id=61","title":{"rendered":"Los trastornos alimentarios en la historia"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text css_animation=&#8221;left-to-right&#8221;]A lo largo de la historia diversos antecedentes de patolog\u00edas alimentarias han sido descriptos, aunque la denominaci\u00f3n tal como es conocida en la actualidad data del siglo pasado.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad los individuos depend\u00edan de la caza masiva seguida de uno o dos d\u00edas de comilona. Estos atracones permit\u00edan acumular tejido graso para compensar los per\u00edodos de carencia de alimentos (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En su obra Anabasis, Jenofonto (428-354 a.C.) refiri\u00f3 un estado de desfallecimiento y colapso f\u00edsico en el ej\u00e9rcito griego que luchaba en Asia Menor. Advertido de que sufr\u00edan bulimia y que la ingesta podr\u00eda recuperarles, Jenofonto distribuy\u00f3 provisiones y reiniciaron la movilidad. Esta presentaci\u00f3n de bulimia persisti\u00f3 hasta el siglo IV d.C., como un estado de extremo apetito, debilidad y desfallecimiento. Galeno (129 d.C.) defini\u00f3 los principales s\u00edntomas bul\u00edmicos como antojos, colapso, palidez, frialdad de extremidades, opresi\u00f3n abdominal y pulso d\u00e9bil (<a href=\"http:\/\/www.sandrafarrera.com\/presentacion\/\">Farrera<\/a>, 2009).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca romana los banquetes donde se com\u00eda y beb\u00eda con exageraci\u00f3n eran de car\u00e1cter sagrado pero despu\u00e9s, pasaron a tener car\u00e1cter social. A lo largo de estos banquetes el v\u00f3mito era un remedio usual para reiniciar la comilona. Se\u00a0 denominaba vomitorium a estos recipientes enormes que ten\u00edan car\u00e1cter p\u00fablico, como grandes fuentes instaladas para tal fin entre banquete y banquete (Toro, 1996; L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez, 2006; <a href=\"http:\/\/www.sandrafarrera.com\/presentacion\/\">Farrera<\/a>, 2009). A pesar de la tradici\u00f3n de inducir el v\u00f3mito en el curso de los banquetes de los romanos, referido gr\u00e1ficamente por Petronio en el primer siglo d.C., las referencias de bulimia m\u00e1s precoces describen una respuesta fisiol\u00f3gica a una prolongada privaci\u00f3n de comida en el contexto de enfriamiento, desfallecimiento y agotamiento, m\u00e1s que una consunci\u00f3n desinhibida. Una excepci\u00f3n logra encontrarse en los escritos de Aureliano en el siglo V, que discute en el contexto de enfermedades cr\u00f3nicas, apetito m\u00f3rbido y phagedaena. Defini\u00f3 la primera como una enfermedad del es\u00f3fago caracterizada por un apetito voraz, ausencia de masticaci\u00f3n y v\u00f3mitos. Refiri\u00f3 pacientes emaciados con facies edematosa y erosi\u00f3n dental; en la phagedaena narr\u00f3 el aumento de las par\u00f3tidas y caries dental, observados en los pacientes actuales de bulimia (<a href=\"http:\/\/www.sandrafarrera.com\/presentacion\/\">Farrera<\/a>, 2009). Los griegos, en situaciones sociales y religiosas, se entregaban a v\u00f3mitos ritualizados (Brownel y Fairburn, 1995; Farrera, 2009). Hip\u00f3crates narr\u00f3 el hambre enfermizo y el hambre ordinario. Es Arist\u00f3fanes la persona que acu\u00f1a el t\u00e9rmino hambre feroz (citado en Stunkard, 1993 y Toro, 1996).<\/p>\n<p>En el siglo IX, el monje Baviera de Monhein\u00a0 refiri\u00f3 la milagrosa curaci\u00f3n de la joven Friderada, que tras un per\u00edodo de apetito voraz, deja de comer por completo, vomita los l\u00e1cteos que ingiere y finalmente es curada por Santa Walpurgis tras ser llevada a ese santuario (Habermas, 1986).<\/p>\n<p>En el siglo X, Aurelianus describi\u00f3 al hambre m\u00f3rbido como un apetito feroz con degluci\u00f3n en ausencia de masticaci\u00f3n y v\u00f3mito auto-provocado. En estos enfermos eran evidentes las grandes gl\u00e1ndulas par\u00f3tidas y la existencia de caries. Estos signos, caracter\u00edsticos de la bulimia, son consecuencias m\u00e9dicas del v\u00f3mito auto-inducido (Farrera, 2009)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el mundo \u00e1rabe se hallaron referencias a esta enfermedad. Ya en el siglo XI, Avicena comenz\u00f3 a describir la conducta anor\u00e9xica en mujeres que se negaban a alimentarse. Avicena describe el caso del joven pr\u00edncipe Hamadham, que est\u00e1 muriendo por negarse a comer, preso de una intensa melancol\u00eda. En este caso, probablemente el cuadro inicial fuera una depresi\u00f3n (Sours, 1980).<\/p>\n<p>Los primeros relatos de patolog\u00edas alimentarias severos se refieren a cuadros de Anorexia Nerviosa y se remontan a la Edad Media. La mayor\u00eda de los casos citados por Herscovici y\u00a0 Bay\u00a0 (1990), ten\u00edan relaci\u00f3n con abstinencias alimentarias m\u00edsticas.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Couti\u00f1o, Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez (2006) efectuaron un recorrido hist\u00f3rico exponiendo que en el Siglo XIV, en la Edad Media se describi\u00f3 una afecci\u00f3n que se caracterizaba por la gran p\u00e9rdida de peso por una dieta de hambre autoimpuesta. Wilgefortis, hija del rey de Portugal, ayun\u00f3 y rez\u00f3 a Dios rog\u00e1ndole le arrebatara su belleza, para ahuyentar la atenci\u00f3n de los hombres. Es en la Edad Media cuando el v\u00f3mito ocupa una pr\u00e1ctica penitencial; el penitente mediante la emesis arrojaba de s\u00ed sus pecados y dominaba as\u00ed sus apetitos sexuales (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Santa Liberata Wilgefortis, hija del rey de Portugal, fue considerada santa patrona de las mujeres que desean verse libres de las apetencias masculinas, tras haber renunciado a su cuerpo de mujer, afe\u00e1ndose, adelgazando en extremo y cubri\u00e9ndose de vello, tras una persistente restricci\u00f3n alimentaria como rechazo por haber sido obligada a contraer matrimonio con el rey moro de Sicilia. Ello la llev\u00f3 a ser crucificada por su padre y despu\u00e9s canonizada (Lacey, 1982).<\/p>\n<p>En el siglo XIV, Santa Catalina de Siena vomitaba despu\u00e9s de haber tragado dos hojas de lechuga. La sola idea de comer le molestaba y\u00a0 descompon\u00eda. Santa Catalina de Siena, nacida en 1347, refiere ya a los siete a\u00f1os su primera visi\u00f3n de Jes\u00fas y al mismo tiempo comienza a rechazar la comida, se impone penitencias, renuncia al mundo, y en la adolescencia ya s\u00f3lo se alimenta de hierbas y algo de pan. Las hierbas constituyen con toda probabilidad sustancias laxantes para purgarse, al igual que la ca\u00f1a que utilizaba para producirse el v\u00f3mito, precedido en ocasiones de atracones (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>El sentido de la enfermedad era la renuncia al cuerpo con caracteres sexuales y en consecuencia fuente de placer y atracci\u00f3n, en pos de obtener una absoluta espiritualidad; un sentido de la existencia marcado por la penitencia, el sacrificio y a la vez la productividad intelectual y art\u00edstica. Es decir, a trav\u00e9s de la restricci\u00f3n y de la purga, se consegu\u00eda la p\u00e9rdida de cualquier rastro de femineidad potencialmente pecaminosa, elev\u00e1ndose el esp\u00edritu hasta el misticismo. Se trataba de mujeres asc\u00e9ticas, resistentes, alejadas del mundo material, con una fuerza interior que les permit\u00eda sobrevivir a las privaciones, a\u00fan desarrollando una gran actividad. Holtz (1995) expres\u00f3 que en la Edad Media las mujeres, siguiendo un modelo de ascetismo, com\u00edan muy poco porque cre\u00edan que era una de las maneras para desprenderse de sus lazos terrenales e intensificar su espiritualidad. Restringir su consumo de alimentos fue s\u00f3lo una forma m\u00e1s de auto sacrificio entre muchas otras, como dormir sobre piedras, aislarse de la sociedad, auto mortificarse. La autora coment\u00f3 que\u00a0 muchas de las mujeres del posmedievo, famosas por sobrevivir sin comer, pasaron muchos a\u00f1os en la cama. Estas mujeres se diferencian de las pacientes actuales, quienes en contraste, tratan de negar su demacrado estado y fragilidad, manteni\u00e9ndose exageradamente activas durante el mayor tiempo posible.<\/p>\n<p>Trevisa, en 1398, utiliz\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino de bulimia, que inicialmente signific\u00f3 apetito inmoderado sin nombrar los v\u00f3mitos ni temas afines, seg\u00fan el Oxford English Dictionary de 1983 (en Toro, 1996; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>La primera descripci\u00f3n cl\u00ednica de la anorexia nerviosa la realiz\u00f3 Richard Morton y data del a\u00f1o 1694 refiri\u00e9ndose al caso de Miss Duke, en un texto titulado A Treatise of Compsumptions. El m\u00e9dico ingles describi\u00f3 a una joven de 18 a\u00f1os qui\u00e9n cay\u00f3 v\u00edctima de la supresi\u00f3n de sus menstruaciones, su apetito comenz\u00f3 a descender, p\u00e9rdida de peso y su digesti\u00f3n pas\u00f3 a ser mala; tambi\u00e9n su cuerpo se mostr\u00f3 fl\u00e1cido y su rostro comenz\u00f3 a palidecer; no ten\u00eda fiebre, pero s\u00ed frialdad en su cuerpo, dado que la anorexia prolongada en el tiempo hace que la temperatura corporal disminuya, estre\u00f1imiento e hiperactividad, sin encontrar alteraciones f\u00edsicas que lo justifiquen, y atribuy\u00e9ndolo a la tristeza y a las preocupaciones. Tras abandonar el tratamiento, muri\u00f3 tres meses m\u00e1s tarde (citado en Tur\u00f3n, Fern\u00e1ndez y Vallejo, 1992; Chinchilla Moreno, 1994, Chinchilla Moreno, 1995; Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997; Saccomani, 1997; Holtz, 1995;\u00a0 Herscovici y\u00a0 Bay, 1990, Chinchilla Moreno, y Barjau Romeo, 2003).<\/p>\n<p>L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez (2006) expusieron que la mayor\u00eda de los informes de personas que vomitaban despu\u00e9s de comer en forma excesiva en un per\u00edodo corto de tiempo, se remontaban al siglo XIX, pero estas conductas estaban asociadas a otras enfermedades como depresi\u00f3n, ansiedad, trastornos afectivos y anorexia nerviosa. A partir del siglo XIX, se le atribuy\u00f3 un origen ps\u00edquico a la enfermedad. A comienzos del siglo XIX, los diccionarios m\u00e9dicos describieron a la bulimia como la presencia de apetito voraz seguido de v\u00f3mito propio de la histeria y del embarazo (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Holtz (1995) expuso que los reportes hist\u00f3ricos tempranos de mujeres que ayunaron y murieron tras un estado de inanici\u00f3n son considerados por algunos te\u00f3ricos como las primeras muestras de anorexia nerviosa. La autora, sin embargo, desacuerda con esta posici\u00f3n. Ya que las mujeres, antes de mediados del siglo XIX, no ten\u00edan propiamente anorexia nerviosa, ya que faltaba un ingrediente b\u00e1sico: que los ayunos fueran motivados por un terror m\u00f3rbido a engordar.<\/p>\n<p>Enrique VIII de Inglaterra y sus s\u00fabditos, el papa Borgia y cortesanos, los campesinos flamencos de Bruegels y los seguidores del Bosco practicaban atracones seguidos de v\u00f3mitos autoprovocados. En un comienzo el car\u00e1cter festivo, aparentemente voluntario y controlable, dejar\u00eda de lado el car\u00e1cter patol\u00f3gico actual\u00a0 de tales comportamientos alimentarios (en Toro, 1996; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Juan Cruz, en 1995, en su obra El Refr\u00e1n diet\u00e9tico en la obra de Sorop\u00e1n de Rieros, describi\u00f3 la versi\u00f3n espa\u00f1ola del trastorno bul\u00edmico a principios del siglo XVII. Cruz relat\u00f3 las tres clasificaciones de hambre que da el Dr. Sorop\u00e1n: el hambre canina, con v\u00f3mito posterior; el gran hambre o en griego bulimus, en la que no hay v\u00f3mito pero si desmayo y la tercera es un hambre que no s\u00f3lo apetece mucha comida sino incluso en malas condiciones, llamada en lat\u00edn pica y en griego malak\u00edas. Las dos primeras que son la canina y la insaciable apetencia ya S\u00f3crates, explica Sorop\u00e1n, las curaba haci\u00e9ndoles beber vino generoso puro (citado en Cruz, 1995; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Mortherby, en 1785, describi\u00f3 distintos tipos de bulimia: la de hambre pura, la ingesta acabada en v\u00f3mito y la tercera, la que se asocia hambre y desmayos (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009). Es de 1800 la cr\u00f3nica m\u00e1s concreta escrita por James quien describe la noci\u00f3n de trastorno de la conducta alimentaria (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1764 Robert Whytt describi\u00f3 en Inglaterra cuadros anor\u00e9xicos y los cataloga como atrofia nerviosa (en Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997; <a href=\"http:\/\/www.sandrafarrera.com\/presentacion\/\">\u00a0<\/a>Farrera 2009). Es el primer autor que describe la bradicardia que acompa\u00f1a a la inanici\u00f3n (Brownell y Fairburn, 1995, Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En Francia en 1798, Pinel public\u00f3 Nosographie philosophique. En el cap\u00edtulo dedicado a las neurosis de digesti\u00f3n incluy\u00f3 la bulimia, pica y anorexia. Defini\u00f3 a la anorexia como una neurosis g\u00e1strica que aparec\u00eda con frecuencia (en Vandereycken y Van Deth, 1994; Toro, 1996; Farrera, 2009). En 1840 Imbert en su Trait\u00e9 th\u00e9orique et pratique des maladies des femmes incluy\u00f3 los tres trastornos alimentarios: anorexia, bulimia y pica como neurosis del est\u00f3mago. Destac\u00f3 dos tipos de anorexia: anorexia g\u00e1strica y anorexia nerviosa. La primera era un trastorno del est\u00f3mago, mientras que la segunda se consideraba una alteraci\u00f3n de las funciones cerebrales. Las pacientes con anorexia nerviosa presentaban p\u00e9rdida de apetito y s\u00edntomas neur\u00f3ticos torn\u00e1ndose melanc\u00f3licas, col\u00e9ricas y asustadizas. Asoci\u00f3 la inapetencia con una disfunci\u00f3n cerebral (en Vandereyken y Van Deth, 1994; Toro, 1996; Farrera, 2009). El m\u00e9dico franc\u00e9s Louis Victor Marc\u00e9 en 1859 denomin\u00f3 la anorexia nerviosa como delirio hipocondr\u00edaco, siendo pionero en el campo de la observaci\u00f3n m\u00e9dica en tales trastornos (en Brownell y Fairburn, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997) .<\/p>\n<p>En 1839, Duglison precis\u00f3 la bulimia como un apetito canino que suele aparecer en la histeria o durante el embarazo; raramente en otras circunstancias. En Francia, Blanchez examin\u00f3 en 1869 la noci\u00f3n de bulimia y cit\u00f3 que el alimento es la base de la obsesi\u00f3n y preocupaci\u00f3n en la bulimia. Si la bulimia va acompa\u00f1ada de v\u00f3mitos, Blanchez la denomina cinorexia; licorexia cuando el tr\u00e1nsito digestivo era especialmente veloz causado por contracciones intestinales y fringale, cuando la sintomatolog\u00eda bul\u00edmica alternaba con la anor\u00e9xica (en Stunkard, 1993; Chinchilla Moreno, 1995; Toro, 1996 y en Tur\u00f3n, 1997; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1872 Las\u00e8gue detall\u00f3 el cuadro como Anorexia Hist\u00e9rica. Realiz\u00f3 la primera descripci\u00f3n cl\u00ednica, destacando las dificultades que tienen las pacientes para verse como realmente son, es decir,\u00a0 la\u00a0 distorsi\u00f3n de la corporal disminuya, estre\u00f1imiento e hiperactividad, sin encontrar alteraciones f\u00edsicas que lo justifiquen, y atribuy\u00e9ndolo a la tristeza y a las preocupaciones. Tras abandonar el tratamiento, muri\u00f3 tres meses m\u00e1s tarde (citado en Tur\u00f3n, Fern\u00e1ndez y Vallejo, 1992; Chinchilla Moreno, 1994, Chinchilla Moreno, 1995; Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997; Saccomani, 1997; Holtz, 1995;\u00a0 Herscovici y\u00a0 Bay, 1990, Chinchilla Moreno, y Barjau Romeo, 2003).<\/p>\n<p>L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez (2006) expusieron que la mayor\u00eda de los informes de personas que vomitaban despu\u00e9s de comer en forma excesiva en un per\u00edodo corto de tiempo, se remontaban al siglo XIX, pero estas conductas estaban asociadas a otras enfermedades como depresi\u00f3n, ansiedad, trastornos afectivos y anorexia nerviosa. A partir del siglo XIX, se le atribuy\u00f3 un origen ps\u00edquico a la enfermedad. A comienzos del siglo XIX, los diccionarios m\u00e9dicos describieron a la bulimia como la presencia de apetito voraz seguido de v\u00f3mito propio de la histeria y del embarazo (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Holtz (1995) expuso que los reportes hist\u00f3ricos tempranos de mujeres que ayunaron y murieron tras un estado de inanici\u00f3n son considerados por algunos te\u00f3ricos como las primeras muestras de anorexia nerviosa. La autora, sin embargo, desacuerda con esta posici\u00f3n. Ya que las mujeres, antes de mediados del siglo XIX, no ten\u00edan propiamente anorexia nerviosa, ya que faltaba un ingrediente b\u00e1sico: que los ayunos fueran motivados por un terror m\u00f3rbido a engordar.<\/p>\n<p>Enrique VIII de Inglaterra y sus s\u00fabditos, el papa Borgia y cortesanos, los campesinos flamencos de Bruegels y los seguidores del Bosco practicaban atracones seguidos de v\u00f3mitos autoprovocados. En un comienzo el car\u00e1cter festivo, aparentemente voluntario y controlable, dejar\u00eda de lado el car\u00e1cter patol\u00f3gico actual\u00a0 de tales comportamientos alimentarios (en Toro, 1996; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Juan Cruz, en 1995, en su obra El Refr\u00e1n diet\u00e9tico en la obra de Sorop\u00e1n de Rieros, describi\u00f3 la versi\u00f3n espa\u00f1ola del trastorno bul\u00edmico a principios del siglo XVII. Cruz relat\u00f3 las tres clasificaciones de hambre que da el Dr. Sorop\u00e1n: el hambre canina, con v\u00f3mito posterior; el gran hambre o en griego bulimus, en la que no hay v\u00f3mito pero si desmayo y la tercera es un hambre que no s\u00f3lo apetece mucha comida sino incluso en malas condiciones, llamada en lat\u00edn pica y en griego malak\u00edas. Las dos primeras que son la canina y la insaciable apetencia ya S\u00f3crates, explica Sorop\u00e1n, las curaba haci\u00e9ndoles beber vino generoso puro (citado en Cruz, 1995; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Mortherby, en 1785, describi\u00f3 distintos tipos de bulimia: la de hambre pura, la ingesta acabada en v\u00f3mito y la tercera, la que se asocia hambre y desmayos (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009). Es de 1800 la cr\u00f3nica m\u00e1s concreta escrita por James quien describe la noci\u00f3n de trastorno de la conducta alimentaria (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1764 Robert Whytt describi\u00f3 en Inglaterra cuadros anor\u00e9xicos y los cataloga como atrofia nerviosa (en Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997). Es el primer autor que describe la bradicardia que acompa\u00f1a a la inanici\u00f3n (Brownell y Fairburn, 1995, Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En Francia en 1798, Pinel public\u00f3 Nosographie philosophique. En el cap\u00edtulo dedicado a las neurosis de digesti\u00f3n incluy\u00f3 la bulimia, pica y anorexia. Defini\u00f3 a la anorexia como una neurosis g\u00e1strica que aparec\u00eda con frecuencia (en Vandereycken y Van Deth, 1994; Toro, 1996; Farrera, 2009). En 1840 Imbert en su Trait\u00e9 th\u00e9orique et pratique des maladies des femmes incluy\u00f3 los tres trastornos alimentarios: anorexia, bulimia y pica como neurosis del est\u00f3mago. Destac\u00f3 dos tipos de anorexia: anorexia g\u00e1strica y anorexia nerviosa. La primera era un trastorno del est\u00f3mago, mientras que la segunda se consideraba una alteraci\u00f3n de las funciones cerebrales. Las pacientes con anorexia nerviosa presentaban p\u00e9rdida de apetito y s\u00edntomas neur\u00f3ticos torn\u00e1ndose melanc\u00f3licas, col\u00e9ricas y asustadizas. Asoci\u00f3 la inapetencia con una disfunci\u00f3n cerebral (en Vandereyken y Van Deth, 1994; Toro, 1996; Farrera, 2009). El m\u00e9dico franc\u00e9s Louis Victor Marc\u00e9 en 1859 denomin\u00f3 la anorexia nerviosa como delirio hipocondr\u00edaco, siendo pionero en el campo de la observaci\u00f3n m\u00e9dica en tales trastornos (en Brownell y Fairburn, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997).<\/p>\n<p>En 1839, Duglison precis\u00f3 la bulimia como un apetito canino que suele aparecer en la histeria o durante el embarazo; raramente en otras circunstancias. En Francia, Blanchez examin\u00f3 en 1869 la noci\u00f3n de bulimia y cit\u00f3 que el alimento es la base de la obsesi\u00f3n y preocupaci\u00f3n en la bulimia. Si la bulimia va acompa\u00f1ada de v\u00f3mitos, Blanchez la denomina cinorexia; licorexia cuando el tr\u00e1nsito digestivo era especialmente veloz causado por contracciones intestinales y fringale, cuando la sintomatolog\u00eda bul\u00edmica alternaba con la anor\u00e9xica (en Stunkard, 1993; Chinchilla Moreno, 1995; Toro, 1996 y en Tur\u00f3n, 1997; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1872 Las\u00e8gue detall\u00f3 el cuadro como Anorexia Hist\u00e9rica. Realiz\u00f3 la primera descripci\u00f3n cl\u00ednica, destacando las dificultades que tienen las pacientes para verse como realmente son, es decir,\u00a0 la\u00a0 distorsi\u00f3n de la imagen corporal (Bagattini, 1998;\u00a0 Holtz 1995).<\/p>\n<p>En 1874, William Gull describi\u00f3 en Inglaterra la enfermedad con el nombre de anorexia nerviosa, destacando su aparici\u00f3n en la adolescencia y principalmente en mujeres. El autor denomin\u00f3 anorexia nerviosa a lo que, en realidad, era, como\u00a0 tambi\u00e9n lo es actualmente, una dieta de hambre que se impon\u00eda la propia paciente. Gull sosten\u00eda ya en 1874 que las pacientes con anorexia se autoinduc\u00edan una huelga de hambre. Gull mencion\u00f3 la aparici\u00f3n ocasional de episodios de apetito voraz en estas pacientes. Describi\u00f3 dicha patolog\u00eda con gran minuciosidad: un cuadro cl\u00ednico caracterizado por presentarse en mujeres entre los 16 y 25 a\u00f1os de edad; su sintomatolog\u00eda cursaba con una extrema delgadez, una disminuci\u00f3n o falta total de apetito, sin causa f\u00edsica aparente, acompa\u00f1ada de amenorrea, constipaci\u00f3n resistente, astenia e hiperactividad psicomotriz y social (en Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Garner y Garfinkel, 1997; Bagattini, 1998; Farrera, 2009). Gull y Las\u00e8gue quedaron reconocidos como los iniciadores del estudio cient\u00edfico de la anorexia\u00a0 (en Cervera y Quintanilla, 1995; Garner y Garfinkel, 1997; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text css_animation=&#8221;left-to-right&#8221;]Tambi\u00e9n en 1874 Las\u00e8gue describi\u00f3 el cuadro como anorexia y\u00a0 postul\u00f3 el t\u00e9rmino anorexia hist\u00e9rica en 1873. Realiz\u00f3 la primera descripci\u00f3n cl\u00ednica, destacando las dificultades que tienen las pacientes para verse como realmente son, es decir,\u00a0 la\u00a0 distorsi\u00f3n de la imagen corporal. En su observaci\u00f3n del s\u00edndrome, adem\u00e1s de destacar el valor diagn\u00f3stico de la actitud del paciente y reflejar los elementos que compon\u00edan la cl\u00ednica, sugiri\u00f3 que las conductas patol\u00f3gicas se deb\u00edan a la presencia de \u201csentimientos evitados u ocultos\u201d relacionados con la transici\u00f3n a la edad adulta. Las\u00e8gue, adem\u00e1s, se le conoce como el primer m\u00e9dico en sugerir que el rechazo a los alimentos constitu\u00eda una forma de conflicto intrafamiliar entre la paciente y sus padres, comenzando a dar importancia a los factores sociales (en Brownell y Fairburn, 1995; Cervera y Quintanilla, 1995; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997; Brumberg, 1988; Bagattini, 1998; Holtz, 1995; Ayuso, Ponce de Le\u00f3n y Gual, 1998; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Jean Martin Charcot colabor\u00f3 con Las\u00e8gue en el estudio de la anorexia hist\u00e9rica (en Garner y Garfinkel, 1997; Farrera, 2009). A pesar de los avances m\u00e9dicos de Las\u00e8gue, fue Charcot quien llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica, como tratamiento m\u00e1s eficaz, el aislamiento de la paciente respecto a su familia, consiguiendo con ello el reconocimiento tanto en Europa como en Estados Unidos (en Brumberg, 1988; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>El miedo anormal a volverse obeso surgi\u00f3 claramente en 1875 en el estudio de Worthington y en 1890 en el de Charcot. Charcot describi\u00f3 un caso en el que \u00e9l trat\u00f3 a una joven en un estado muy demacrado. Un d\u00eda, mientras la desvest\u00eda, encontr\u00f3 que ella ten\u00eda un lazo muy apretado alrededor de su cintura. La paciente le confes\u00f3 que ese lazo era la medida que su cintura nunca deb\u00eda exceder: &#8220;prefiero morir de hambre antes que volverme tan obesa como mi madre&#8221;. Desde ese momento Charcot comprendi\u00f3 la fuerza motivante y el s\u00edntoma constitutivo de la anorexia nerviosa (Holtz, 1995).<\/p>\n<p>En 1883 el franc\u00e9s Huchard propuso el t\u00e9rmino de anorexia mental en lugar de anorexia hist\u00e9rica (en Toro, 1996; Farrera, 2009). En una revisi\u00f3n literaria sobre la anorexia publicada en Norteam\u00e9rica en el siglo XIX, por Vandereyken y Lowencopf (1990), hallaron la primera referencia del trastorno alimentario citada por Hammond en 1879; su enfoque se bas\u00f3 en el concepto de anorexia hist\u00e9rica de Las\u00e8gue y Charcot. Mitchell, en 188, se constituy\u00f3 como un gran investigador en el estudio y tratamiento de la neurastenia. Cre\u00eda que se pod\u00eda solapar a la anorexia. Hizo referencia a la p\u00e9rdida de apetito en la anorexia y a los trastornos gastrointestinales de la histeria. Osler, m\u00e9dico internista americano, en 1882 divulga entre los m\u00e9dicos americanos las concepciones de Gull. Expres\u00f3 que la anorexia era el trastorno digestivo m\u00e1s relevante de la histeria (en\u00a0 Farrera, 2009). El primer caso publicado en Estados Unidos sobre anorexia nerviosa lo present\u00f3 James Hendrie Lloyd, en 1893, que sin citar ning\u00fan autor americano en su art\u00edculo, sigui\u00f3 la orientaci\u00f3n francesa (en Vandereycken y Lowencopf, 1990; Toro, 1996; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>A finales del siglo XIX, en el a\u00f1o 1893, Freud refiri\u00f3 un caso de anorexia tratado con hipnosis, un a\u00f1o m\u00e1s tarde describi\u00f3 dicha enfermedad como una psiconeurosis de defensa o neurosis de la alimentaci\u00f3n con melancol\u00eda. Freud interpret\u00f3 la anorexia nerviosa como una forma de melancol\u00eda en la pubertad. A pesar de sus interpretaciones etiol\u00f3gicas, en sus escritos sobre psicoterapia desaconsejaba el tratamiento psicoanal\u00edtico para este tipo de pacientes (en Farrera, 2009). En 1916 Abraham realiz\u00f3 aportes sobre el papel del sadismo oral en la inhibici\u00f3n del apetito. Hesnard en 1939 aporto las bases neur\u00f3ticas de la anorexia,\u00a0 Boutinnier en 1941 y Levobici en 1948 remarcaron la importancia del papel de la madre en la g\u00e9nesis de la anorexia (en Guillemot y Laxenaire, 1994; Tur\u00f3n, 1997; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, la anorexia empieza a tratarse desde una concepci\u00f3n etiol\u00f3gica endocrinol\u00f3gica. A partir de los a\u00f1os 30, la anorexia nerviosa es estudiada principalmente desde el punto de vista psicol\u00f3gico, bajo los modelos psicoanal\u00edticos de ese momento (L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez, 2006).<\/p>\n<p>En 1914 Simmonds, pat\u00f3logo alem\u00e1n, refiri\u00f3 un caso de una paciente caqu\u00e9ctica a quien al hacerle la autopsia se le encontr\u00f3 una destrucci\u00f3n de la gl\u00e1ndula pituitaria, y durante los siguientes\u00a0 a\u00f1os rigi\u00f3 la confusi\u00f3n entre insuficiencia pituitaria, enfermedad de Simmonds, y anorexia nerviosa. Sheehan, en 1938 estableci\u00f3 claramente la diferencia entre anorexia nerviosa\u00a0 y caquexia hipofisaria de origen isqu\u00e9mico (en Garner y Garfinkel, 1997; Tur\u00f3n, 1997; Bagattini, 1998).<\/p>\n<p>Fue en 1907 cuando Janet public\u00f3 una descripci\u00f3n detallada de un caso de bulimia y da una nueva orientaci\u00f3n al an\u00e1lisis y descripci\u00f3n del trastorno. La anorexia la conceptualiza de origen emocional y describi\u00f3 dos tipos de enfermedad: obsesiva e hist\u00e9rica. A partir de 1940 surgieron las teor\u00edas de la causalidad psicol\u00f3gica influenciada por los conceptos psicoanal\u00edticos que intervinieron en los pensamientos psiqui\u00e1tricos de la \u00e9poca. H. Ey la clasific\u00f3 entre los s\u00edndromes psicosom\u00e1ticos bajo el nombre de anorexia mental. En los \u00faltimos 40 a\u00f1os la anorexia nerviosa adquiri\u00f3 entidad propia.\u00a0 A partir de la d\u00e9cada del 40 estas enfermedades son consideradas un s\u00edndrome (Farrera, 2009). En este per\u00edodo se describieron algunos casos cl\u00ednicos con\u00a0 episodios de sobre ingesta, autoinducci\u00f3n de v\u00f3mitos y abuso de laxantes; y a la vez\u00a0 comenz\u00f3 a registrarse el deseo de estar delgada o el temor a la obesidad como un hecho com\u00fan en la anorexia (Ayuso, Ponce de Le\u00f3n y Gual, 1998; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Wulff, en 1932, identific\u00f3 el s\u00edndrome cl\u00ednico en 4 puntos: episodios de voracidad, hipersomnolencia, depresi\u00f3n ap\u00e1tica y una alteraci\u00f3n en el modo de subestimaci\u00f3n de la imagen corporal (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009). Binswanger, en 1944, con el caso de Ellen West, especific\u00f3 con precisi\u00f3n una paciente bul\u00edmica que hab\u00eda padecido anteriormente de anorexia (en Beumont, 1991 y Johnson y Connors, 1994; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1959, Stunkard dirigi\u00f3 una comunicaci\u00f3n personal a Hyman Cohen donde describi\u00f3 el binge eating syndrome, bas\u00e1ndose en la similitud con los excesos en la ingesta\u00a0 de alcohol en en\u00f3licos (en Toro, 1996; Farrera, 2009). En los a\u00f1os venideros la bulimia era considerada a\u00fan como s\u00edntoma (citado en Toro, 1996; Farrera, 2009). Si bien se hab\u00eda ampliado la preocupaci\u00f3n por el fen\u00f3meno bul\u00edmico, pero la atenci\u00f3n se limita a la bulimia de los pacientes con anorexia y obesidad. Al final de esta d\u00e9cada es cuando la bulimia empieza a valorarse como entidad nosol\u00f3gica diferenciada en personas con peso normal (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>La primera en referirse en 1962 a un trastorno de la imagen corporal fue Hilde Bruch, psicoanalista americana. Esta patolog\u00eda\u00a0 formar\u00eda parte de la alteraci\u00f3n perceptual y conceptual (Brownell y Fairburn, 1995; Garfinkel, Lin, Goering, Spegg, Goldbloom, Kennedy, Kaplan y Woodside, 1996; Silverman 1997; Tur\u00f3n, 1997; Ayuso, Ponce de Le\u00f3n y Gual, 1998; Farrera, 2009). A pesar de su formaci\u00f3n psicoanal\u00edtica, Bruch reconoci\u00f3 que el tratamiento psicodin\u00e1mico en s\u00ed, tal como Freud avanz\u00f3, no era eficaz en estas patolog\u00edas (Bruch, 1978). Para la autora la anorexia nerviosa se conceb\u00eda en t\u00e9rminos de desarrollo de la personalidad total, en el contexto de una familia concreta. Postul\u00f3 dos tipos de anorexia: la anorexia primaria, basada en la distorsi\u00f3n de la imagen corporal, falta de insight desde el hambre hasta las emociones, con una sensaci\u00f3n generalizada de ineficacia que en t\u00e9rminos cognitivistas se llamar\u00eda locus of control externo. Dio importancia a las experiencias infantiles y adolescentes, por ello la adolescencia es la edad cr\u00edtica para la aparici\u00f3n de la anorexia pues es en este per\u00edodo de la vida en el cual se busca y se desarrolla la autonom\u00eda y la individualizaci\u00f3n (Bruch, 1978, Bruch, 1982,\u00a0 Bruch, 2001). Por otra parte, la anorexia secundaria o at\u00edpica tuvo como caracter\u00edstica esencial en Bruch, una p\u00e9rdida de peso grave causada por conflictos internos. Dio \u00e9nfasis al trastorno de la imagen corporal o alteraciones de la interocepci\u00f3n, tema central de muchas investigaciones posteriores dirigidas todas ellas a las estrategias actuales de intervenci\u00f3n terap\u00e9utica. La autora aludi\u00f3 la autonom\u00eda de la personalidad anor\u00e9xica, la autoestima, la obsesi\u00f3n, as\u00ed como la adaptaci\u00f3n e integraci\u00f3n social; no olvida la susceptibilidad al estr\u00e9s de posibles perturbaciones asociadas, las predisposiciones gen\u00e9ticas y las consecuencias psicosom\u00e1ticas de la malnutrici\u00f3n. Pero junto a todos estos factores Bruch valora la indudable influencia de los agentes socioculturales (en Garner y Garfinkel, 1979; Guillemot y Laxenaire, 1994; Toro, 1996; Garner y Garfinkel, 1997; Tur\u00f3n, 1997; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>En 1972 Feighner conform\u00f3 el primer sistema de clasificaci\u00f3n en\u00a0 categor\u00edas bas\u00e1ndose en criterios definidos, acogido con gran aceptaci\u00f3n (en Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009). La anorexia fue incluida como una entidad cl\u00ednica diferenciada e independiente, sin embargo no pod\u00eda tener comorbilidad con otro trastorno psiqui\u00e1trico, como trastorno afectivo, neurosis obsesiva compulsiva, fobia o esquizofrenia; la presencia de una de estas patolog\u00edas invalidaba el diagn\u00f3stico de anorexia nerviosa (Chinchilla Moreno, 1995; Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Fueron los criterios diagn\u00f3sticos de Feighner para esta patolog\u00eda alimentaria el punto de partida para detectar y evaluar la enfermedad, aunque se han ido modificando a trav\u00e9s del consenso de especialistas de la Sociedad Americana de Psiquiatr\u00eda, APA. La edad de inicio que propon\u00eda Feighner queda relegada y en las posteriores clasificaciones de la Sociedad Americana de Psiquiatr\u00eda existe un acuerdo un\u00e1nime en que la anorexia suele aparecer en la primera adolescencia, sin que ello implique que no aparezca en adultos (Halmi, Brondland y Rigas, 1975; Tur\u00f3n, Fern\u00e1ndez y Vallejo, 1992; Farrera, 2009). Asimismo, la p\u00e9rdida de peso, necesaria para la definici\u00f3n de anorexia ha pasado del 25% propuesto por Feighner y el DSM III, al 15% en los criterios del DSM III R y del DSM IV (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Mara Selvini Palazzoli, psiquiatra italiana, en 1963 estudi\u00f3 el incremento de pacientes con anorexia tras la segunda guerra mundial. Atribuy\u00f3 el desarrollo de este trastorno a la emergencia de una sociedad opulenta con una tendencia de las familias de clase social media dirigida hacia los hijos. La autora expuso que la anorexia es m\u00e1s frecuente en mujeres que en varones, pues a pesar de una posible independencia, \u00e9stas siguen estando sujetas a mucho m\u00e1s control familiar que los chicos (en Selvini Palazzoli, Cirillo, Selvini y Sorrentino, 1999).<\/p>\n<p>D\u00f6rr-Zegers, el investigador chileno, public\u00f3 en 1972 tres casos de hiperfagia seguida de v\u00f3mitos. Describi\u00f3 el trastorno como un s\u00edndrome independiente, relacionado con la anorexia nerviosa, las neurosis obsesivo-compulsivas y las adicciones (en Vandereycken y Van Deth, 1994; Farrera 2009).<\/p>\n<p>En 1976, Stunkard public\u00f3 en Palo Alto una ampliaci\u00f3n de las representaciones sobre la bulimia. En 1977, junto con Wermuth, Davis y Hollister, transmitieron el estudio de la fenito\u00edna para el tratamiento de tal enfermedad. Ziolko en 1976 propuso el t\u00e9rmino de hiperorexia nerviosa, y desde 1966 describi\u00f3 diversos art\u00edculos sobre la hiperorexia, delimitando el cuadro como opuesto a la anorexia y pens\u00e1ndolo como cl\u00ednicamente aut\u00f3nomo (citado en Stunkard, 1993; Farrera 2009). Vandereycken explic\u00f3 que si Ziolko hubiera publicado en ingl\u00e9s, probablemente estar\u00edamos hablando de hiperorexia nerviosa en lugar de bulimia nerviosa (Vandereycken y Van Deth, 1994; Farrera 2009).<\/p>\n<p>Stein y Laakso realizaron en 1988,\u00a0 un meta an\u00e1lisis retrospectivo hist\u00f3rico considerado como el m\u00e1s interesante en bulimia (citado en Toro, 1996; Farrera 2009). En este estudio se aludi\u00f3 a que la Enciclopedia Brit\u00e1nica de 1797 precis\u00f3 a la bulimia como una enfermedad en la que el paciente est\u00e1 perturbado por un deseo de comer insaciable y perpetuo, y a menos que lo satisfaga, suele caer en accesos de desvanecimiento. Cuando los autores mencionados analizaron las publicaciones sobre bulimia durante el siglo XX y antes de 1970, constataron que la bulimia era una patolog\u00eda carente de inter\u00e9s general, cl\u00ednico y cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Las conclusiones de la revisi\u00f3n de Stein y Laakso en 1988 son las siguientes: durante siglos la bulimia ha tenido tanto connotaciones de s\u00edntoma como de s\u00edndrome. Su asociaci\u00f3n con el v\u00f3mito queda evidente en los escritos hist\u00f3ricos. Los atracones de comida fueron el s\u00edntoma central y esto ha permanecido relativamente constante desde principios del siglo XVIII, tanto los s\u00edntomas anexos como su etiolog\u00eda han variado en el transcurso del tiempo. Entendieron que la asociaci\u00f3n entre bulimia y depresi\u00f3n, hoy en d\u00eda evidente, ha sido tema invariable durante la historia descriptiva de esta patolog\u00eda (citado en Toro, 1996; Farrera 2009).<\/p>\n<p>Vandereycken y Van Deth (1994) destac\u00f3 las aportaciones de especialistas franceses y alemanes, aunque pasaron desapercibidas en la literatura anglosajona de la \u00e9poca. Mencion\u00f3 a Stunkard quien en 1976 inform\u00f3 los criterios diagn\u00f3sticos de la bulimia pero omitiendo los v\u00f3mitos y abuso de laxantes como conductas compensatorias tras la sobre ingesta.<\/p>\n<p>Russell en 1970, propone tres criterios para el diagn\u00f3stico de la anorexia nerviosa: las conductas que demuestren una clara p\u00e9rdida de peso, la evidencia de trastornos end\u00f3crinos: amenorrea en mujeres y p\u00e9rdida de la libido en hombres y las caracter\u00edsticas psicopatol\u00f3gicas de miedo intenso a engordar, con una alteraci\u00f3n de la imagen corporal. Este autor fue quien dio lugar a las tendencias m\u00e1s biologistas de la \u00e9poca, conduciendo al papel del hipot\u00e1lamo en la g\u00e9nesis de la enfermedad (Russell, 1979). La anorexia queda entonces como un trastorno de origen biopsicosocial (Garner y Garfinkel, 1997; Tur\u00f3n, 1997; Farrera 2009). Tambi\u00e9n el s\u00edndrome de la\u00a0 bulimia nerviosa fue definido por Rusell en 1979. Hasta entonces se hablaba de comportamientos bul\u00edmicos. Este m\u00e9dico estadounidense realiz\u00f3 una descripci\u00f3n pormenorizada de esta patolog\u00eda alimentaria <a href=\"http:\/\/www.sandrafarrera.com\/presentacion\/\">\u00a0(Farrera<\/a>, 2009).<\/p>\n<p>En 1980 la Sociedad Americana de Psiquiatr\u00eda incluy\u00f3 la bulimia en el manual de Psiquiatr\u00eda DSM-III como una enfermedad diferenciada de\u00a0 la anorexia nerviosa (L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez, 2006) y posteriormente en la edici\u00f3n revisada del DSM III R. En esa edici\u00f3n los criterios diagn\u00f3sticos de la anorexia nerviosa son: el rechazo contundente a mantener el peso corporal por encima del valor m\u00ednimo normal considerando la edad y la estatura, el miedo intenso a subir de peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal, la alteraci\u00f3n en la percepci\u00f3n del peso, la talla o la silueta y la ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. A pesar de la gran cantidad de estudios que se han hecho alrededor de los dos tipos de anorexia, el DSM III R no hizo una distinci\u00f3n clara de criterios diagn\u00f3sticos para la anorexia restrictiva y la bul\u00edmica. Esta distinci\u00f3n finalmente se incluy\u00f3 en el DSM IV.\u00a0En la actualidad la anorexia nerviosa se encuentra clasificada detalladamente en el Manual Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales (DSM IV). En la enfermedad existe el persistente deseo de mantener un peso corporal debajo de lo sanamente recomendable, el miedo a engordar, la falta de menstruaci\u00f3n y la distorsi\u00f3n de la imagen corporal. Las pacientes le otorgan gran importancia al peso cuando se autoeval\u00faan como personas y minimizan el peligro que implica para la salud su bajo peso corporal (Holtz, 1995). En el DSM IV se caracteriz\u00f3 a la bulimia como la ingesta excesiva de alimentos en un corto per\u00edodo de tiempo, acompa\u00f1ada de una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida de control sobre dicha ingesta y de conductas compensatorias como el v\u00f3mito auto-inducido, el abuso de diur\u00e9ticos, laxantes, ejercicio f\u00edsico, pastillas adelgazantes (Farrera, 2009).<\/p>\n<p>Junto con la bulimia, la anorexia se convirti\u00f3 en el trastorno mental con mayor morbilidad m\u00e9dica. En la cultura occidental se hicieron en la actualidad casi epid\u00e9micos transform\u00e1ndose en un foco de atenci\u00f3n e investigaci\u00f3n cl\u00ednica. L\u00f3pez Couti\u00f1o,\u00a0 Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez\u00a0 (2006)\u00a0 expusieron que en M\u00e9xico en los comienzos del siglo pasado los trastornos de la conducta alimentaria\u00a0 eran pr\u00e1cticamente algo desconocido. Se\u00f1alaron que pod\u00eda tratarse de alg\u00fan desequilibrio de la adolescencia, alguna deficiencia hormonal o un deseo normal por estar delgada. Era un tema del cual no se hablaba en los medios de comunicaci\u00f3n, centros escolares o entre profesionales de la salud. Las autoras sostuvieron que actualmente se est\u00e1 informado acerca de la naturaleza de estas enfermedades y no es raro encontrarse con referencias personales de conocidos o amigos que han tenido alguna experiencia cercana relacionada con ellas y se\u00a0 ha visto cada vez un inter\u00e9s m\u00e1s marcado en diferentes instancias que ha originado iniciativas de difusi\u00f3n, investigaci\u00f3n, prevenci\u00f3n y tratamiento.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Couti\u00f1o, Nu\u00f1o Guti\u00e9rrez y Arias Ib\u00e1\u00f1ez (2006) consideraron que los trastornos de la conducta alimentaria son un problema de salud mental p\u00fablica, que afecta principalmente a mujeres j\u00f3venes de todos los sectores socioecon\u00f3micos, por lo que resulta indispensable desarrollar investigaci\u00f3n que permita entender su etiolog\u00eda y el desarrollo de estrategias de prevenci\u00f3n, detecci\u00f3n y tratamiento.<\/p>\n<p><strong>Criterios diagn\u00f3sticos de acuerdo al DSM V (2013)<\/strong><\/p>\n<p>Los criterios diagn\u00f3sticos para anorexia nerviosa son:<\/p>\n<p><strong>1<\/strong>. Rehusar a mantenerse en el peso corporal m\u00ednimo, para la edad y la altura de la persona. Reducci\u00f3n del peso corporal, manteni\u00e9ndose 85% por debajo de lo esperado.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong>. Temor intenso a ganar peso, a\u00fan cuando se est\u00e9 con peso bajo. Miedo a convertirse en obeso.<\/p>\n<p><strong>3<\/strong>. Alteraciones en la autopercepci\u00f3n del peso corporal o en la imagen corporal que uno tiene de s\u00ed mismo. Negaci\u00f3n del bajo peso. Influencia extrema del peso o la figura corporal en la autoevaluaci\u00f3n.[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text css_animation=&#8221;left-to-right&#8221;]A lo largo de la historia diversos antecedentes de patolog\u00edas alimentarias han sido descriptos, aunque la denominaci\u00f3n tal como es conocida en la actualidad data del siglo pasado. 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